Llevar huevos a Santa Clara

En lo que respecta a la celebración de la boda, esta antiguamente tenía por costumbre darse lugar al aire libre, a la intemperie de los elementos, razón por la cual resultaba importante que la lluvia no hiciera su aparición ese día para arruinar la belleza y magia del momento.

De acuerdo con las creencias, la presencia de lluvia en una boda representaba un mal augurio, ya que eso presagiaba una vida matrimonial llena de desgracias y llanto para los novios.

Fue ahí cuando estos comenzaron a adoptar la tradición de llevar huevos al monasterio de las clarisas franciscanas para encomendarle a estas la labor de implorarle a Santa Clara que mantuviera un buen clima el día que se celebrara la boda ¿Deseas saber de dónde proviene esta tradición de llevar huevos a Santa Clara? Sigue leyendo para descubrirlo.

Origen de llevar huevos a Santa Clara

Es sabido que en las fechas cercanas a la celebración de una boda los novios cumplen con la tradición de dirigirse a un monasterio de orden franciscano para hacer entrega de huevos a las monjas que allí residen. Una vez hecho esto los novios solicitan a las mismas que recen a Santa Clara de Asís para rogarle que no llueva el día que se lleve a cabo la celebración de la boda.

Ya desde la Edad Media se ha tenido registro de esta actividad en España, aunque se desconoce cuál sea su verdadero origen. Y es que cuando se habla de Santa Clara, tanto en su biografía como en la leyenda asociada a esta no existe algún hecho del cual pudiera inferirse haya sido el motivo que dio inicio a esta peculiar tradición que siglos más tarde sigue manteniéndose vigente.

Además, resulta curioso que Santa Clara goce de popularidad al ser mayormente conocida como la patrona del buen tiempo, más que por el hecho de haber sido la primera mujer en instaurar una orden religiosa, específicamente, la de clarisas o damas pobres.

Dicha orden fue establecida por Santa Clara en su época bajo los principios y normas de San Francisco de Asís. Pero la obra de Santa Clara no termina ahí, ya que fue también la primera mujer a la que se le atribuyo la creación de una regla monástica en la Edad Media bajo la autorización del Papa Inocencio IV, hecho que ocurrió dos días antes de su muerte en el año 1253.

Y si bien Santa Clara es asociada con la entrega de huevos a su nombre para implorar a esta por un buen clima, la misma fue declarada patrona de la televisión y de las telecomunicaciones en el año 1958 por el Papa Pio XII.

En el caso de regiones como Sevilla la entrega de los huevos se daban lugar en el Monasterio de Santa Clara, estructura considerada la segunda más antigua de la ciudad.

Dicho monasterio fue fundado por San Fernando poco tiempo después de los hechos que se dieron en la conquista, siendo también al que se le atribuye mayor antigüedad dentro de la orden de las clarisas sevillanas junto con el de Santa Inés, fundado por Doña María Coronel en el año 1374.

Luego de que Santa Clara fuese cerrado en el año 1996, Santa María de Jesús, el tercer convento de clarisas de la capital, se unió a Santa Inés. Este convento fue fundado en el año 1520, sirviendo sus espacios como punto para albergar a las ancianas monjas del desaparecido convento de Santa Clara.

Variantes en la tradición de llevar huevos a Santa Clara

En la actualidad llevar huevos a Santa Clara forma parte de las tradiciones asociadas a la contracción de nupcias en España, aunque la misma ha venido presentando algunas variaciones en su ejecución en función de la región donde sea llevada a cabo.

Es así que existen sitios donde llevan los huevos a Santa Clara la misma semana en que se efectúa la boda, mientras que en otros lo hacen 15 días antes. También existen variaciones en la cantidad de huevos que se ofrendan, los cuales van desde dos hasta 5 docenas. En otros casos las parejas rompen con el numero par y entregan 13 huevos.

Por su parte, en el Monasterio de Santa Clara de Estepa la ofrenda de huevos a Santa Clara tomó auge en el año 1998 cuando se diera la celebración de la boda entre Eugenia Martínez de Irujo y el torero Francisco Rivera.

Cabe destacar que a este lugar no solo acuden novios de Estepa, sino también de otras localidades cercanas como El Rubio, Badolotosa, Gilena, Casariche, Pedrera, Herrera, incluyendo de algunas más lejanas como el pueblo de Puente Genil.

Algunas veces los novios no hacen la entrega del canasto de huevos directamente a las monjas, sino que lo dejan en un lugar específico del monasterio junto con una tarjeta con sus datos para que estos sean encontrados por las monjas que allí residen.

En el caso de las monjas de la Orden de las Clarisas del Cerro de San Cristóbal de Estepa, estas no solo rezan por la presencia de un buen tiempo en la boda de los novios, sino también para que su unión venga cargada de felicidad y prevalezca la fidelidad entre ambos.

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