Invitaciones de boda y detalles

Elaborar la lista de invitados a la boda

La elaboración de la lista de invitados es una de las tareas más engorrosas de la organización de una boda para luego poder enviarles las invitaciones de boda. Los problemas comienzan cuando los padres y los novios no se ponen de acuerdo sobre quién merece “el honor” de estar en esa preciada lista.

Los invitados de la boda
Para no convertir la elaboración de la lista de invitados a la boda en una batalla campal lo mejor es dialogar, con tranquilidad y sin perder los papeles, con los padres de ambos y convencerles de que la boda es algo vuestro y no suyo (aunque costeen gran parte de los gastos) y que aunque no queréis dejar fuera a sus amigos más íntimos (que no son precisamente aquellos compañeros del colegio a los que hace 30 años que no ven) tampoco queréis dejar con un palmo de narices a los vuestros.

Para no convertirlo en una batalla campal
lo mejor es dialogar, con tranquilidad y sin
perder los papeles”

Además, tendréis que tener en cuenta la capacidad del lugar de celebración de la boda, algo definitivo para convencer a los padres de la necesidad de reducir al máximo la lista de invitados.

Elaborar la lista de invitados de la boda

Una vez que hayáis solventado ese primer escollo os aconsejo que pongáis un número máximo de invitados y comencéis a recortar personal si no queréis que vuestro enlace se parezca a Las Bodas de Caná.


  • 1 Es imprescindible invitar a todas aquellas parejas a cuyas bodas hayáis asistido a no ser que ya no se encuentren entre vuestra lista de amistades.
    2 Cuando ya tengáis la lista de invitados elaborada y casi definitiva, procurad revisarla periódicamente para comprobar que no se quede nadie fuera por un descuido y rompáis una amistad de años por un olvido imperdonable.
    3 A no ser que en vuestros trabajos forméis todos una piña y acabéis de copas todos los fines de semana, evitad invitar a toda la empresa. Lo más sencillo es dar una copa para vuestros compañeros de trabajo unos días antes de la boda e invitar al enlace sólo a aquellos que sean realmente amigos.
    4Aunque os repatee, os recuerdo que es de protocolo obligado el invitar a la boda a vuestro jefe directo (siempre queda la posibilidad de que no le apetezca y excuse su presencia pero nunca utilizará su exclusión como venganza para encargarte trabajo a última hora de la tarde o “deberes” para el fin de semana).
    5 Sed tolerantes con vuestros padres si tienen verdaderos compromisos con gente para invitar a la boda a quien vosotros ni siquiera conozcáis aunque insistid sutilmente en que sean los menos posibles porque es muy incómodo para los novios recibir los parabienes de gente que no sabéis si pertenecen a vuestra boda o se han equivocado de salón.
    6Preparad una buena batería de excusas (del tipo “mis padres me han restringido el número de invitados”, “es una celebración muy íntima”...) para disculparos con aquellas personas que sutilmente quieran autoinvitarse al enlace y vosotros no tengáis ninguna intención de hacerlo porque hay gente que se apunta a un bombardeo al segundo día de conoceros.
    7A la hora de enviar las invitaciones de boda debéis tener en cuenta que hay que mandarlas todas de una vez porque queda horrible que les lleguen a una parte de invitados y que al comentarlo con alguien no haya recibido la suya. Lo normal es enviarlas con dos meses de antelación para no pillaros los dedos y dejar tiempo a vuestros invitados para poder confirmar su asistencia, reservar un hueco en su apretada agenda y poder comprar el regalo en vuestra lista de bodas.

La tarea de organizar las mesas de la boda

Cuando la lista de los invitados de la sea definitiva y todos vuestros parientes y amigos estén ya incluidos os faltará otra de las tareas más estresantes de la organización. Cómo, dónde y con quién sentar a cada uno en las mesas.

  • 1 Obviamente la familia más allegada se encontrará repartida entre la mesa presidencial y las más cercanas a ésta. Preguntad a vuestros padres si hay ramas de la familia que estén discutidas unas con otras para no meter la pata y sentar a la tía Luisa con su prima Carmen con la que no se habla desde que eran pequeñas.
    2 No hay ningún problema en sentar a vuestros más íntimos amigos en alguna mesa cercana para que tengáis apoyo moral durante el banquete y que lo animen de vez en cuando con alguna algarabía, sutil pero divertida.
    3 Son más recomendables las mesas redondas (de no más de 8 ó 10 personas) que facilitan la conversación entre los invitados de la boda, ya que si no los que estén sentados en los extremos tendrán que hacer malabarismos para poder participar en la charla.
    4 Si tenéis a amigos desparejados o que no pertenecen a un mismo grupo intentad sentarlos repartidos en mesas animadas para que puedan hacer nuevas amistades (sobre todo si están desparejados y así ejerceréis de Celestina indirecta; ya sabéis que el refranero español dice que de una boda salen siete...).


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