La laguna infinita

Con su rosario de islotes apiñados alrededor de una laguna de 1.146 km2, Rangiroa, a una hora de avión de Tahití, es el mayor atolón de la Polinesia Francesa.

Su inmenso mar interior, que no supera los 35 metros de profundidad, alberga tal diversidad de criaturas submarinas que a menudo es comparado con un gigantesco acuario natural. Al bucear en él verás numerosos habitantes, desde los más pequeños (acantúridos, peces napoleón, salmonetes, peces soldado, tortugas…) a los mayores (mantas raya, tiburones grises y de punta

blanca, delfines...). La isla también es mundialmente célebre por sus excepcionales lugares para practicar el submarinismo y atrae cada año a numerosos aficionados a este deporte que acuden a explorar uno de los arrecifes más hermosos y ricos del planeta.

Para aquellos que prefieren permanecer en tierra firme, Rangiroa reserva otro tipo de excursiones, como descubrir las riquezas marinas en un barco de fondo de cristal, un picnic en una playa de arena rosada, la visita a las únicas viñas de Polinesia o una excursión de pesca en alta mar.